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Quick Commerce en alerta: El caso Delivery Hero enciende alarmas

La modernidad ha traído consigo nuevas y diferentes formas de hacer negocios. Esto es una realidad con la que convivimos diariamente, y que apreciamos en marcas que en su momento fueron disruptivas, como Netlfix o Airbnb. Pero en esa carrera voraz por la innovación y la captación de cuotas de mercado, son muchos los aspectos que pueden salirse de control. El recientemente popular Quick Commerce parece estar viviendo uno de esos episodios.

Toda una movida hacia la baja que ha iniciado con el caso de Delivery Hero, ha llevado al sector a re evaluarse y a pensar en cuáles son realmente sus expectativas a futuro. Para algunos, el panorama es poco alentador.

¿Qué ocurre con el sector de Quick Commerce?

El formato de negocios Quick Commerce es uno más de esos que aprovecharon el contexto social de la pandemia del Covid-19 para hacerse con un espacio a defender en el mercado. En ciudades como Madrid y Barcelona, es cosa común verse inundados de publicidad de empresas que ofrecen llevar tus compras a casa en un lapso de diez minutos.

Para ganarse la preferencia de los consumidores, las empresas que pertenecen al sector Quick Commerce empezaron una guerra encarnizada, en la que competían por servicio y especialmente por precio para ganar un nuevo cliente. ¿El resultado? Pocos límites en el presupuesto de publicidad y una quema de dinero alucinante, que lleva la meta de la rentabilidad cada día más lejos.

El negocio de moda se enfrenta a la que quizás es su primera gran crisis, y el hecho de superarla o no podría marcar su supervivencia en el largo plazo. En ello, la situación vivida por Delivery Hero y otras empresas del sector delivery, han contribuido a encender las alarmas.

El caso Delivery Hero y su influencia en la industria

La gigante alemana Delivery Hero vivió en tiempos de pandemia la que ha sido una de sus mejores épocas. De hecho, materializó la compra de la española Glovo y elevó el valor de sus acciones.

Pero los tiempos de bonanza, al igual que para las Quick Commerce, amenazan con llegar a su fin. El 2022 no ha iniciado con buen pie para la firma, que ha visto recientemente retroceder el valor de sus acciones a menos de los 42 euros. Una cifra que no había estado tan baja desde diciembre del 2019.

Las previsiones del año son igual de poco alentadoras. Se estima que para el ejercicio actual la compañía solo logre un ligerísimo incremento en sus ventas, llevándolas desde los 44 mil hasta los 45 mil millones de euros.

La entidad bancaria HSBC, referencia en el sector financiero no solo para el Quick Commerce y el negocio de los delivery, sino para la economía entera, se pronunció con respecto al caso de Delivery Hero, con declaraciones negativas y contundentes.

El banco recomendó mantener posiciones y no adquirir títulos de la compañía, a cuya dirigencia calificó como obsesionada con un crecimiento que llega a ser preocupante. En las mismas declaraciones afirmó que la compra de la española Glovo parece más una movida de rescate que una estrategia verdaderamente conveniente.

Las perspectivas generales del delivery

Si a la realidad y las perspectivas del Quick Commerce sumamos la referencia de Delivery Hero, tenemos un panorama, cuando menos, turbio. Pero no es solo la realidad de la compañía alemana lo que enciende las alarmas, sino el funcionamiento del sector en general.

En tiempos de pandemia, en los que el confinamiento obligatorio hizo explotar la demanda de esta clase de servicios, las compañías del rubro vivieron un momento de oro. Pero a medida que retorna la normalidad, se hace cada vez más difícil mantener el mismo volumen de pedidos. Mucho más aumentarlo.

Es una realidad de la que son presas las tres grandes plataformas europeas de la industria. Just Eat ha recibido recientemente su peor valoración en los últimos dos años. Incluso, dejará de cotizar en Nasdaq. Uber Eats también vive su momento más bajo.

Los temas regulatorios vienen a sumar otro inconveniente al negocio de las compañías de delivery y al Quick Commerce. Al parecer la senda marcada por el gobierno español en relación a la Ley Rider, será seguida por el resto de Europa.

Con la propuesta de regularización de más de cuatro millones de trabajadores de estas plataformas digitales, los modelos de negocio originales simplemente tambalean. En definitiva, el Quick Commerce y las compañías de delivery se enfrentan al que quizás es su momento definitivo de naufragio o supervivencia. El tiempo nos dirá cuáles son los resultados de esta batalla.

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